
Cuando estallo la Primera Guerra Mundial, miles de argentinos que estaban en Europa abandonaron de inmediato las capitales y se mudaron a seguir viviendo su vida esplendida en ciudades como
Biarritz o
Deauville.
A pesar de pertenecer a una
Nación que se
había declarado neutral, no
podían evitar que los detuvieran cuando cruzaban fronteras o inclusos en el camino entre dos ciudades de un mismo
país, para revisarles sus pertenencias y la
documentación personal.
Por ese motivo, era indispensable llevar siempre a mano el pasaporte. Y cada vez que un piquete militar
detenía a los
viajeros, los argentinos alzaban su pasaporte y gritaban :
"¿Yo? ¡Argentino!.
La frase sigue significando que uno n tiene nada que ver con el problema, sea cual fuere el problema. Porque siempre el inconveniente es de los otros. Y
nosotros, ¡argentinos!

texto: "
historias insolitas de la historia Argentina"